Y se mezclan los colores en el cielo, el silencio lo contempla, lo llena todo. Paz. Entonces tus pensamientos, única compañía en esa habitación de la nada rebotan contra la pared, vuelven a tí. Te expones a tí mismo.
El silencio, que por incomodidad, o por vacío de la persona; por culpabilidad o remordimiento evitamos, atrona en nuestros oídos atorados.
No formas parte del mundo, ni de tí mismo. Ya no es tu habitación vacía, tu refugio, es el lugar a que acudes cuando nada de lo exterior te atrae. No buscas la verdad, huyes de la compañía.
Es la nada más absoluta, la falta de referencia y análisis.
lunes, 12 de abril de 2010
domingo, 11 de abril de 2010
Cristales empañados
Las estrellas, el granizo, la nieve; todo se multiplica hoy, cae sobre mi espalda y el viento azota a mi alrededor, infatigable, sigo hacia delante.
No sé si es la inercia lo que me empuja, el viento, el rastro de lo que ha sido, fue o creo que fue, que sigue siendo, o sigue siendo sin ser.
Me gustaría poder gritar al mismo tiempo y viento que me empuja que sigo el camino porque es la pasión quien me guía, no la pasividad; saber que hoy sigo por el mañana que continúa el ayer y que hoy solo es el tránsito. Probablemente solo lo sepa mañana.
Ojalá mañana pueda decir que la pasión me guió hoy.
No sé si es la inercia lo que me empuja, el viento, el rastro de lo que ha sido, fue o creo que fue, que sigue siendo, o sigue siendo sin ser.
Me gustaría poder gritar al mismo tiempo y viento que me empuja que sigo el camino porque es la pasión quien me guía, no la pasividad; saber que hoy sigo por el mañana que continúa el ayer y que hoy solo es el tránsito. Probablemente solo lo sepa mañana.
Ojalá mañana pueda decir que la pasión me guió hoy.
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