lunes, 12 de abril de 2010

La habitación vacía

Y se mezclan los colores en el cielo, el silencio lo contempla, lo llena todo. Paz. Entonces tus pensamientos, única compañía en esa habitación de la nada rebotan contra la pared, vuelven a tí. Te expones a tí mismo.
El silencio, que por incomodidad, o por vacío de la persona; por culpabilidad o remordimiento evitamos, atrona en nuestros oídos atorados.
No formas parte del mundo, ni de tí mismo. Ya no es tu habitación vacía, tu refugio, es el lugar a que acudes cuando nada de lo exterior te atrae. No buscas la verdad, huyes de la compañía.
Es la nada más absoluta, la falta de referencia y análisis.

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