Au secours!
miércoles, 8 de junio de 2011
Melancolía.
Tan extraña esa palabra, tan poco usual, y tantas veces sentida dentro de cada uno. Mil veces al día puede aprisionarnos, después de una emboscada: aprieta fuerte el corazón, haciéndonos sentir una angustia enorme sin aparente motivo en el peor de los casos, y de un modo tan irracional que ella misma se crece al sabernos rendidos.
Es un shock deliciosamente horrible; tan profundo y tan vacío, tan ligado a nosotros. La queremos y la rehusamos, según el momento.
Pero no hay escapatoria; porque donde sea, cuando ella quiera, nos tomará -de nuevo- en su regazo.
lunes, 6 de junio de 2011
Counting down steps.
-Hay veces, mi amor, te juro, que la felicidad no me la das tú. Hay veces, mi amor, que la felicidad me llega con el dolor muscular y la fatiga. Cuando siento que me supero día a día.
domingo, 5 de junio de 2011
Dolor.
Tiene múltiples formas, manifestaciones. Pero todas desembocan en lo mismo: el dolor, en sí, el shock que acompaña al golpe, la caída. El cuerpo se replega hasta que el cerebro procesa lo ocurrido -a una velocidad vertiginosa, analiza la escena-, deduce lo simple -de donde vino el golpe, la causa- y libera el dolor.
Mientras tanto, como muestra del dolor, o antesala, la mente se bloquea.
¿Se puede curar el dolor sin procesar el golpe, sin que la mente haga pleno partícipe al cuerpo?¿Curar sin ser conscientes?
Esperemos que sí, porque si no, menuda mierda.
martes, 29 de junio de 2010
Puto universo.
¿Qué problema tiene el mundo conmigo? Sí, cabrón, te sospecho; es más, te conozco.
No ignoro tus facetas, tampoco tus labores, pero no me resisto a darte la vuelta, meter las manos en tus bolsillos por si encontrara algo nuevo y retroceder un par de pasos.
Vista general.
¿Cambiaste algo? Miraré otra vez. Así pierda mi norte por mirar, y mirar...
sábado, 5 de junio de 2010
Rebozarme en tus recuerdos.
Es la última vez que estamos bajo las mismas sábanas, que fundimos el sol a las cinco de la mañana.
La última vez que diré 'esta boca es tuya',
la vez que intentaremos contener los pedazos rotos del corazón, para
tratar de recomponerlos en un intento fallido de antemano.
Cóge tu sombrero, vete, ya de nada me vale,
si ya tengo lo que quiero.
Ya me rebocé en tus recuerdos,
la compañía de nada va ya
si podré tenerte mil veces.
En mi cabeza.
lunes, 12 de abril de 2010
La habitación vacía
Y se mezclan los colores en el cielo, el silencio lo contempla, lo llena todo. Paz. Entonces tus pensamientos, única compañía en esa habitación de la nada rebotan contra la pared, vuelven a tí. Te expones a tí mismo.
El silencio, que por incomodidad, o por vacío de la persona; por culpabilidad o remordimiento evitamos, atrona en nuestros oídos atorados.
No formas parte del mundo, ni de tí mismo. Ya no es tu habitación vacía, tu refugio, es el lugar a que acudes cuando nada de lo exterior te atrae. No buscas la verdad, huyes de la compañía.
Es la nada más absoluta, la falta de referencia y análisis.
El silencio, que por incomodidad, o por vacío de la persona; por culpabilidad o remordimiento evitamos, atrona en nuestros oídos atorados.
No formas parte del mundo, ni de tí mismo. Ya no es tu habitación vacía, tu refugio, es el lugar a que acudes cuando nada de lo exterior te atrae. No buscas la verdad, huyes de la compañía.
Es la nada más absoluta, la falta de referencia y análisis.
domingo, 11 de abril de 2010
Cristales empañados
Las estrellas, el granizo, la nieve; todo se multiplica hoy, cae sobre mi espalda y el viento azota a mi alrededor, infatigable, sigo hacia delante.
No sé si es la inercia lo que me empuja, el viento, el rastro de lo que ha sido, fue o creo que fue, que sigue siendo, o sigue siendo sin ser.
Me gustaría poder gritar al mismo tiempo y viento que me empuja que sigo el camino porque es la pasión quien me guía, no la pasividad; saber que hoy sigo por el mañana que continúa el ayer y que hoy solo es el tránsito. Probablemente solo lo sepa mañana.
Ojalá mañana pueda decir que la pasión me guió hoy.
No sé si es la inercia lo que me empuja, el viento, el rastro de lo que ha sido, fue o creo que fue, que sigue siendo, o sigue siendo sin ser.
Me gustaría poder gritar al mismo tiempo y viento que me empuja que sigo el camino porque es la pasión quien me guía, no la pasividad; saber que hoy sigo por el mañana que continúa el ayer y que hoy solo es el tránsito. Probablemente solo lo sepa mañana.
Ojalá mañana pueda decir que la pasión me guió hoy.
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