domingo, 5 de junio de 2011

Dolor.





Tiene múltiples formas, manifestaciones. Pero todas desembocan en lo mismo: el dolor, en sí, el shock que acompaña al golpe, la caída. El cuerpo se replega hasta que el cerebro procesa lo ocurrido -a una velocidad vertiginosa, analiza la escena-, deduce lo simple -de donde vino el golpe, la causa- y libera el dolor.


Mientras tanto, como muestra del dolor, o antesala, la mente se bloquea.

¿Se puede curar el dolor sin procesar el golpe, sin que la mente haga pleno partícipe al cuerpo?¿Curar sin ser conscientes?

Esperemos que sí, porque si no, menuda mierda.

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